A diferencia de la primera película, donde la amenaza principal era tanto la serpiente como el cazador loco encarnado por Jon Voight, la secuela pone el acento en la codicia humana y los desastres naturales. El grupo se encuentra atrapado no solo por las serpientes, sino por una estación lluviosa inminente que hace que los ríos se vuelvan intransitables.
Si viste la primera y te quedaste con ganas de más anacondas, más sangre y menos romanticismo, esta secuela te va a encantar. Y si no la has visto, prepara las palomitas y recuerda la regla de oro de la selva: . Anaconda 2- En Busca de la Orquidea Sangrienta
(or ★★★☆☆)