Si tienes una Wii olvidada en la sala, ya sabes lo que toca: bájale el polvo, instala el Homebrew y hazte con este tesoro. El WBFS está ahí fuera, esperando por ti. Y recuerda, como dice el maestro Roshi en la versión latina: "Para ser el mejor, primero debes entrenar" . O en este caso, configurar bien el USB Loader.